a propósito de la muestra La regalada con todo, de Macarena Vio.
Ante la sombra de los pliegues
por Alejandra Wolff
A mi prima Poupeé le salieron unos ojos en todo el cuerpo.
Son ojos grandes y celestes de pestañas largas que miran dulcemente. Y otros son grises y fijos, con brillo turbio.
Ella se pasea desnuda entre todos, se pasea orgullosa y tristísima. Yo me oculto con miedo detrás del ropero.
Y, aquella noche de la tormenta había algo en casa, muy siniestro.” (Marosa Di Giorgio)[1]
Un objeto surrealista un marco cerrado un cuerpo a punto de estallar una transformación llamada a cumplirse bajo el estigma de la paradoja femenina el delirio innombrable de la histérica la expulsión paródica cuatro paredes de embalaje el secreto de una caja la apariencia camuflada el estado inmanente del ocultamiento la latencia de un deseo la espera de lo que viene seguir ritmos y repeticiones quiebres fisuras y pliegues enumeraciones infinitas de lo mismo y lo diferente silencios y elocuencias márgenes y canonizaciones detalles y fragmentos tramas de inacabados y descosidos barroco de repeticiones orgánicas, de desbordes y horrores variaciones organizadas ad in finitum tubérculos rizomáticos extensiones de un diagrama muñeca rusa caja de Pandora intertextualidades palabras de otros inscripciones en un marco de vaginaciones múltiples encuadres tejidos sin orden lógica del caos termodinámicas resplandecientes sistema y conjuntos batallas en los bordes límites y huecos distancias y proximidades desobediencia monstruosa inestabilidad aguda de gritos mudos visiones opacas de sonidos guturales complejidad disipada entre sumas de restos
“Oí que me llamaban la “mujer del lago”.
Pero ¿cómo? Si yo había crecido adentro de los bosques.
En eso recordé al tajamar sombrío, angosto y largo; lleno de especies; de donde los cazadores sacaban hongos y gatos acuáticos, con sus terribles trampas.
Dije: _Pero, ésa es una parte de mi vida.
Y contestaron: _ Igual, es ésa, también tu marca.”
Una mujer y sus rostros espejismo caleidoscópico las copias de sí misma las figuras monstruosas de su imaginario dándose cita en este engendro de mecánicas dispuestas para su uso sin manual ni guía sin límite temporal sin noción de sus bordes seductora y prohibida se aloja en el seno del discurso masculino se entrampa entre los desechos de esta acumulación progresiva incisiva y doliente su deseo impera domina la prácticas de su lujuria y su castidad se camufla y maquilla en el marco de esta corporalidad datada de sucesivos encuentros cuerpo cuero carne maniquí investido arrojado al basural pop espectáculo sin enigma consumo perpetuo y perverso violencia de la insatisfacción dulzura de labial corrido
“Salí a cazar ratones con mi vestido blanco y blanco. Cada zarpazo era una estrella. Cacé varios. Entré en la cueva que habíamos conquistado desde mucho tiempo”
Novia desalojada de su modelo descorrimiento del velo ramillete pestilente de flores marchitas carcajada delirante eco estridente en el altar nupcial encajes fotografiados entre convidados al acto inaugural monstruo deseante de metamorfosis acusaciones de vigilantes ojos desmedidos oculta entre los ritos de su vacilación amalgama informe de cachivaches pastiche paródico erudita consciencia del material de su sustancia espejismos novia puta virgen faltal madre hija
“La Reina del amor se sacaba las perlas de las puntas del pecho y se las volvía a incrustar. Repetía la operación.
En el aire se oían grititos cuando lo hacía”
Regalada con todo es la escritura material de un cuerpo que se muta.
Bibliografía
- Calabrese,Omar, Cuadernos del Círculo, 2 Barroco y Neobarroco, Madrid: Círculo de Bellas Artes, 1992.
- Di Giorgio, Marosa, Camino de las pedrerías. Relatos eróticos.Buenos Aires: El Cuenco de Plata, 2006.
[1] Di Giorgio, Marosa, Camino de las pedrerías. Relatos eróticos.Buenos Aires: El Cuenco de Plata, 2006.
